Ya pasado el shock vuelvo a escribir, esta vez de algo que jamás pensé que me sucedería, claro, como la mayoría de los posts en la ronda…
Esa noche iba a ser una noche de juerga, alcohol y todo lo que ello implica, para no dar detalles, sin embargo, no lo fue. La fiesta "Marcahuasi music festival" prometía.
Después de algunas horas de viaje llegamos a San Pedro de Casta, ya había estado ahí antes, conocer el pueblo fue un regalo de cumpleaños que nunca olvidaré, pero ese no es el tema.
Optamos por caminar, muy valientes nosotros, ya que teníamos la posibilidad de subir a caballo hasta llegar a la cima donde se ubica Marcahuasi. Después de 3 horas de caminata no podía más, la mayoría de la gente que había empezado caminando había desertado y había tomado caballos, nosotros seguimos caminando. Nada me hacía pensar que disfrutaba lo que hacía, ese anhelado contacto con la naturaleza me cacheteaba violentamente en cada paso que daba haciendo estallar mi corazón. Por momentos trataba de darme ánimos pero todo intento era en vano. Finalmente, después de 4 horas y algo más, llegamos a Marcahuasi, lugar que toda persona debería conocer.
Llegó la noche y nunca hubo la famosa fiesta, los equipos eran demasiado pesados para subirlos, más aún un equipo electrógeno del tamaño de una combi. ¿A quién se le ocurre creer que un caballo puede cargar un equipo electrógeno de más de 300 kilos? Solo existe un adjetivo para calificar a los organizadores: imbéciles.
Obviamente no hubo fiesta, solo gente molesta como yo que pagó su entrada y que hasta ahora no me la devuelven. ¡Viva la estafa!
A pesar de todo, el ambiente era espectacular, miles de estrellas nos alumbraban y las místicas rocas tomaban formas aterradoras que hacían volar la imaginación, al menos la mía. Hicimos una fogata para el frío, nunca en mi vida tuve tanta ropa y tanto frío a la vez. Mientras me calentaba, sin esperanzas ya de pasar un buen rato, vi que algo, a los lejos, volaba y se acercaba a nosotros. Al principio, pensé que era una avioneta o un helicóptero que traía los equipos para la fiesta, comenté esto a la gente que estaba a nuestro alrededor, mientras el objeto se iba acercando a nosotros. Las dudas iban surgiendo rápidamente, las preguntas venían una tras otra como en flashes y aquel objeto volador se acercaba cada vez más. No iba rápido, era como si se tomaba el tiempo necesario para que toda la gente que estaba ahí lo viera. Efectivamente, puedo asegurar que todas las personas que estuvimos ahí lo vimos. Todos parados inmóviles asombrados viendo la “cosa” que volaba lentamente y descendía más y más. Por la oscuridad de la noche no podía ver la forma exacta del objeto que volaba, no obstante, puedo decir que se asemejaba a un octágono con las esquinas ovaladas, tenía tres luces en la parte baja, dos amarillas a los costados y una roja que formaban un triángulo, no emitía absolutamente ningún sonido, motivo suficiente para descartar que se trataba de una avioneta, helicóptero, avión, etc. Lo vimos durante un minuto y medio, aproximadamente, hasta que se ocultó detrás de las rocas y nunca más volvió a aparecer.
Es una experiencia rara, la verdad, no puedo describir la sensación que tuve en ese momento, podría poner muchos ejemplos pero nada se compara a aquella extraña sensación que nunca antes viví. Cada uno es libre de creer en lo que quiera pero a veces es impactante creer que lo que tu creías o lo que siempre te dijeron pueda ser una simple falacia.
Esta es, tal vez, una historia más de OVNIS.
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