Cuando eras una perra mansa todo era más bonito. Podíamos salir a pasear, te dejabas acariciar, eras la mejor agarrando pelotas en el aire, dabas la patita y todas esas cosas que los animales como tú hacen. Siempre te destacaste por dejarte pisar por cualquier perro que encontrabas a tu paso, sin importar cuál fuera la raza. Tu capacidad para fornicar era admirable o repudiante entre todos aquí en el barrio. Nunca te negabas. Cada uno de nosotros fuimos testigo de esos aullidos interminables que despertaban a todo el vecindario cuando te alunabas.
Parecías una perra feliz, bien sabes que en el fondo hacías esto porque estabas desesperada por encontrar un perro que te de el amor que nunca tuviste cuando eras cachorra y un poco de compañía; ya te estabas cansando de recorrer las calles sin rumbo. Tu pasado fue triste, lo sé, he sido testigo del llanto de una cría al ser abandonado por sus dueños. Nunca supe por qué tomaron esa decisión si parecías ser una perrita que cualquier humano quisiera tener en casa. Pero no tuviste más remedio que ser una perra callejera. Por eso, tal vez, siempre fui buena contigo comprándote cadenas nuevas para sacarte a pasear, regalándote huesitos que masticabas sin parar hasta devorarlos y dándote albergue para que no durmieras en la calle...
Pero no hay motivos para que ahora vengas ante mí y ladres cual perra rabiosa. La última vez que te vi, te caía baba de la boca, tus ojos parecían poseídos por algún tipo de odio que no podías disimular, tus dientes lucían más afilados, tenías marcas en el cuerpo de mordeduras que aquel perro te había provocado.
Me da pena saber que aún no eres feliz, que no has encontrado aquel perro príncipe con el que puedas salir a jugar al parque y ser envidiada por las demás perras, que ahora andes perdida, otra vez sin rumbo, que a cada lugar que vas siempre hay alguien tratando de botarte porque tu olor es nauseabundo, que no valgas nada y te echen a la calle como si fueras basura... y que sigas sin controlar tu rabia, ladrando con furia y mostrando tus dientes afilados llenos de baba.
No puedo dejar que me muerdas. Adiós Bolita.
0 personas jugaron:
Publicar un comentario en la entrada